2008-11-16

Euskal Herria, Euskadi y los jugadores de fútbol vascos

Con la polémica suscitada por los jugadores vascos en torno a la denominación de la selección nacional vasca de fútbol al pil-pil, he recordado como Amatiño ya atinó en un magnífico y elaborado artículo publicado en el Diario Vasco en enero de 2008, a descifrar algunas de las claves que pueden ayudar a entender su origen y razón de ser, y sobre todo a aclarar quien puede estar interesado en la misma. Aquí os los dejo. Aunque extenso, el artículo merece muy mucho ser leído.


"Euskal Herria y Euskadi
Amatiño (El Diario Vasco)

Un erudito poco amigo de veleidades políticas como Julio Caro Baroja nos dejó una bibliografía vasconiana en la que el territorio de trabajo no ofrece dudas. Caro Baroja no es en esto la excepción, sino la regla. Es difícil encontrar un estudio general del País Vasco en el que la identificación del territorio no sea contemplada. Y no es cosa reciente. Ya el alavés Juan Pérez de Lazarraga (eusquel erria, 1564), el labortano Joannes de Leizarraga (heuscal herria, 1571) y el navarro Pedro de Axular (euscal herria, 1643) dejaron constancia de una comunidad constituida, en detalle de este último, por "Naffarroa garaya, Naffarroa beherea, Çuberoa, Lappurdi, Bizcaya, Guipuzcoa y Alaba-herria". Es decir, un zazpiak bat de cuatro siglos.

Esta asunción colectiva no sólo se muestra en los estudios históricos y lingüísticos, sino en la realidad social ajena a todo planteamiento partidista, desde la organización de la Vuelta Ciclista al País Vasco hasta las noticias de Navarra en las ediciones para el País Vasco de los periódicos de Madrid; como vasca es también para el diario aquitano Sud-Ouest la región al sur del Bidasoa. No hay ciudadano informado que dude de que Ives Salaberri, Montxo Armendariz, Amelia Baldeón, Mikel Urizarbarrena o Ainhoa Arteta sean fruto de un territorio llamado Euskal Herria. “Un país que canta y baila a ambos lados del Pirineo” en expresión idílica de Voltaire quien, obviamente, no se refería a los diez kilómetros que separan a Endarlatsa del mar.

Este reconocimiento de la territorialidad de Euskal Herria no se difumina con la distancia. La diáspora vasca demuestra que aquellos pastores, marinos, comerciantes o pelotaris que optaron por emigrar se presentaron ante el mundo como vascos, independientemente de si eran del Pirineo suletino, del valle del Baztan o de la Bizkaia profunda. Y este sentimiento de pertenencia no termina con las emigraciones del siglo XIX o con los exiliados del XX. Sigue vigente en experiencias recientes como la Euskal Etxea de Shanghai, y encarnado en jóvenes embajadores de la globalización industrial vasca del XXI.

Esta percepción se repite en quienes nos ven desde fuera. Tanto se trate de la profesora de la Universidad de Tokio, Susuku Tamura, autora de un manual sobre lengua y cultura vascas, como del diario parisino “L´Equipe”, que explicita en titulares el origen vasco de Josemari Olazabal, o de los surfistas australianos que les invitan a Mundaka-Basque Country o Biarritz-Pays Basque y llegan. Y esto lo ratifican la Enciclopedia Británica, la confitura de cerezas de Itsasu que se comercializa en Paris y la guía de Michelin que habla de “civilization basque”.

Si este territorio cultural e histórico debe tener o no una expresión política llamada Euskadi, es el debate. Un debate no precisamente nuevo, no en vano Sabino Arana dijo ya en 1895: Euzkotarren aberria Euzkadi da. La diferencia semántica entre ambas denominaciones y su complementaridad las expresó el labortano Michel Labéguerie, padre de la “nueva canción vasca”, allá por los años sesenta en la clásica y archipopular Gazteri berria.

Hemen dela Espainia, han dela Frantzia,
mugaren bi aldetan da Euskal Herria.
Gu gira Euskadiko gazteri berria,
Euskadi bakarra da gure aberria.

Esta doble visión se aprecia en las canciones de Benito Lertxundi y Xabier Lete. Frente al esencialismo romántico de Lertxundi, tenemos el existencialismo humanista de Lete. Las canciones de Lertxundi están llenas de loas melancólicas a una Euskal Herria que fue, como si la historia fuera en sí misma una apuesta de libertad. Por el contrario, Lete llora por su patria, Euskadi, a la que ama aunque no le guste lo que en ella ve. La Euskal Herria de Lertxundi es lírica, épica y bucólica, donde todos somos buenos y de los nuestros. La Euskadi de Lete es, por el contrario, fea, dolorosa, colérica, donde uno se puede sentir extraño en su propio país y donde hay, incluso, quien utiliza la argumentación de las armas. El tono de epopeya que reviste las composiciones de Lertxundi nos plantea una identidad fija y determinista, mientras que las propuestas más conductistas de Lete nos ofrecen, no sin incertidumbres, una posibilidad de indulgencia y enriquecimiento mutuos. Es fácil enamorarse de la Euskal Herria de Lertxundi. La cuestión es si existe. Es difícil querer a la Euskadi que Lete ama, pero es la única que hay. Nadie ha muerto ni ha asesinado en nombre de Euskal Herria, pero fueron muchos los que lucharon en el frente por Euskadi y demasiados (uno es ya demasiado) los asesinados en nombre de Euskadi Ta Askatasuna.

Así las cosas, y a la vista de que la izquierda radical nacionalista-socialista que todos entendemos como brazo político de ETA parece últimamente apostar por la denominación Euskal Herria, en detrimento de Euskadi, la cuestión bien podría ser consecuencia de una reflexión no precisamente estética. Se me ocurren tres posibilidades.

La primera, principista, que el mundo de ETA y Batasuna trate de articular su proyecto político con un nombre menos ideologizado y más determinista, con el argumento de generar mayor empatía en Iparralde y Navarra. Se intuye detrás de tal propuesta el éxito pernicioso del terrorismo de despolitizar la sociedad, perdida en un marasmo esencialista, cuando no obligada a un debate eterno sobre la vida y la muerte, en detrimento de la legítima discrepancia social. Tampoco es desdeñable la coincidencia favorable a Euskal Herria entre el MLNV y figuras como Fraga Iribarne. Quizá sea porque ni unos ni otros entienden este País como una verdadera construcción.

La segunda, táctica, que la izquierda radical busque segar la hierba al nacionalismo centrista e institucional representado históricamente por el PNV, restando protagonismo a los símbolos de su legado histórico. Es evidente que el propio nombre de Euskadi es tan producto del nacionalismo histórico como la ikurriña, pero no es menos cierto que nadie discute hoy el carácter nacional de la ikurriña ni le se conoce alternativa alguna. En Navarra está prohibido su uso oficial, precisamente por tratarse de la bandera vasca, en Iparralde su aceptación y penetración es total, tanto en la administración pública como en los sectores comercial y turístico. Y, en el ancho mundo, la ikurriña es el símbolo vasco por excelencia. La implantación de la denominación de Euskadi es, por el contrario, más débil.

Y la tercera, estratégica, que ETA esté preparando el terreno para el día después del abandono de las armas. Ese día, los más de mil muertos de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) van a suponer una pesada mochila que alguien tendrá que cargar. Ese mundo dice enorgullecerse de sus cincuenta años de acción armada pero el día después va a resultarle muy duro. Una tentación puede ser la de “nosotros no tuvimos nada que ver con todo eso” o “nosotros estábamos en contra pero no nos hacían caso”. Y para que esa inhibición histórica sea más creíble –incluso para ellos mismos— la mejor solución podría ser el cambio de marca. Es decir, “aquí no ha pasado nada”. Y los que se queden con Euskadi, que apechuguen en el mercado con un nombre sanguinolento de muy difícil explicación ante las nuevas generaciones.

Euskadi es en su propio origen un proyecto político democrático, mientras que hay razones objetivas para temer que la reivindicación política de Euskal Herria esconde otros parámetros distintos de la voluntad mayoritaria de sus ciudadanos. El concepto de Euskal Hiria es morfológicamente cercano a Euskal Herria pero está, sin embargo, en sus antípodas. La propuesta cívica de Euskal Hiria se concilia mucho más con la evolución experimentada por Euskadi en los últimos cien años. Guste más o menos, Euskadi es una entidad política con bandera e himnos conocidos. En términos políticos, Euskal Herria ni tan siquiera tiene colores propios, nunca los ha tenido. Puede que Euskadi presente una imagen “dura”, pero cuando menos es real, con todas sus consecuencias. La imagen de una Euskal Herria meliflua y beatífica, en la que todos somos buenos, sobre todo si somos de los nuestros, no es de este mundo. En Euskadi entran sin duda menos ciudadanos, pero están los que quieren estar. En Euskal Herria entran muchos más, pero a condición de que nadie les pregunte si quieren o no estar dentro. Y eso ya no se lleva."

7 comentarios:

Anónimo dijo...

bla bla bla,,,todos los deportistas que han firmado son unos IMPRESENTABLES ? como el pnv dice?toda la gente que lo apoya ,tambien? PORQUE para lo que os interesa utilizais un termino ( en este blog hasta hace poco habia unas fotos con decenas de personas formando la palabra euskal herria)y cuando haceis negocios otro?.DOBLE LENGUAJE,se le llama.

Aitor dijo...

1. "Euskadi" es un nombre inventado.

2. "Euskal Herria" no es un nombre inventado.

3. "Euskal Herria" es el nombre de este país, de este pueblo. (Otra cosa es que seamos estado o no, que seamos parte de España y Francia (estados).

4. Euzkadi (/Euskadi) se inventó con un significado político. Sería el nombre de la Federación de Estados Vascos; el nombre del País Vasco independiente. (El sufijo -di significa agrupación).

5. "Euskal Herria" significa Pueblo o 'País Vasco'.

6. El nombre de la agrupación armada vasca incluye el nombre "Euskadi".

7. El PNV ha promovido el uso de la palabra "Euskadi" con la significación de 'Álava-Bizkaia-Guipúzcoa'.

8. Como consecuencia, ¿qué ostias significa hoy la palabra "Euskadi"?

9. El lehendakari de Álava-Bizkaia-Guipúzkoa dice que es el lehendakari de todos los euskaldunes. ¿Por qué lía la manta? Es el lehendakari de todos los euskaldunes de Álava-Bizkaia-Guipúzkoa únicamente.

10. La federación de fútbol responsable del partido de navidades, organice la selección bajo el nombre de Euskadi o bajo el de Euskal Herria, esa federacion es únicamente de Álava, Bizkaia y Guipúzkoa.

11. Seamos personas sensatas, todas.

Anónimo dijo...

a mi me importa tres co... con quien quieran jugar los Ricos y Famosos. Cuando juege EUSKADI iré, y cuando juege otra selección pues no. Ya lo hago en otros deportes.

Anónimo dijo...

Creo que la fuerza del nacionalismo es parecida a la de los equipos de futbol. Hay gente que se identifica con la Real, con el Madrid, con el Atletic...

La historia es muy importante pero más aún lo que se desee ser. Yo me identifico con la selección española y con la vasca también. Pero me tira un poco más la española. Jajajajaj, zer egin daiteke???

Resulta ridículo que discutan por el nombre, de verdad. Si son incapaces hasta para ponerse de acuerdo en eso, sacando los trapos sucios a la calle, lejos queda el proyecto de nación.

Legítimo proyecto,poco importa que historicamente nunca hubo estado, estaría bien un referendum, pero está claro que la mayoría prefiere pertenecer a España. De eso nadie tiene dudas, ni siguiera ETA, por eso sigue matando entre otras cosas.

Aupa Euskal Selekzioa, pero poneros de acuerdo, chavalitos que parecéis menos organizados que el Madrid actual.

Seguro que la intención era buena, pero....

Anónimo dijo...

al pnv ,no le gusta EUSKAL HERRIA le gusta el cemento y el dinero ,como a azkuna, que ya sabe que la ..hacienda de euskal herria .. no da rendimientos por eso la que mas le gusta es la española,son bipolares lo mismo se ponen boina que tricornio,depende de donde se pueda chupar.

Aitor dijo...

Azkuna:

Estoy de acuerdo con Vd. en que no existe una Hacienda de Euskal Herria.

Sin embargo, tengo una pregunta múltiple para usted.

¿Por qué llaman ustedes Euskal Herriko Unibertsitatea/Universidad del País Vasco a una universidad de tres provincias del País Vasco?

¿Por qué llaman ustedes Euskal Herriko Agintaritzaren Aldizkaria/Boletín Oficial del País Vasco al boletín oficial de tres provincias del País Vasco?

¿Por qué llaman ustedes Euskal Herriko Unibertsitatea/Universidad del País Vasco a una universidad de tres provincias del País Vasco?

¿Por qué llaman ustedes Euskal Herriko Polizia Ikastegia/Academia de Policía del País Vasco...?

Y así puedo continuar durante un buen rato...

Gora Euskal Herria askatuta!

PD: Nacionalista sí que es usted. Pero, ¿cual es su nación?

Si va de abertzale dignése a aprender y usar el euskera. ¡Hipócrita!

Anónimo dijo...

Pobre Euskadi, Ibarretxe acaba de otorgar el premio a la investigación a un catedrático nacido en Barcelona y que no ha hecho nada más que escribir publicaciones del tres al cuarto, increible.