2010-11-10

Lloyd Cole, pop de barrica.....universitaria



Me encanta cómo escribe de música Andrés Portero, pero más me encanta el pop-rock de Lloyd Cole, un escocés al que sigo desde que se dio a conocer con los Commotions, allá por los finales de los 80. Se da la circunstancia que su eclosión musical con el espléndido album "Rattesnakes" coincidió con el comienzo de mi periplo universitario (Dios mío qué viejos somos) de tal forma que, hoy es el día, en el que escuchar su sonido es para mi escuchar la banda sonora de esta etapa de mi vida. Supongo que a vosotros/as os sucederá lo mismo con otras músicas y momentos de vuestra vida.

En fin, que este escocés acaba de publicar un nuevo album que ha sido analizado, contextualizado y presentado de forma magistral por Andrés, en este artículo que bajo el título "Lloy Cole, pop de barrica" reproduzco y que merece la pena degustar:

"Ni el pop ni el rock son cosa de artistas maduros, sólo el blues, el country o el jazz. Generalizar es malo porque, a la mínima, te quedas con el culo al aire si llega un tipo como el escocés Lloyd Cole, quien se diera a conocer junto al grupo The Commotions, y se marca un disco de pop adulto y de calidad. De barrica, como los vinos que mejoran con los años. Cole, que en la última década había decidido trabajar en solitario, a lo cantautor, se ha rodeado de los mejores músicos con los que ha colaborado en casi tres décadas para grabar Broken record (Green Ufos), un disco repleto de armonías y estribillos pop serenos y melancólicos, con cierto regusto rock y muchos detalles country. "Me he sentido como en 1987", asegura el artista.

Cole, que va camino del medio siglo de vida, es uno de esos orfebres musicales que el gran público no conoce pero puede jactarse de disponer de una amplia discografía sin mácula y con cumbres del calibre de Rattlesnakes, su primer disco junto a The Commotions (1984) -uno de los mejores debuts de los 80 junto al de The Smiths-, o los más recientes Music in a foreign language (2003) y el nocturno Antidepressant (2006). Lo que él define como "casi una década de autoimpuesto exilio como aspirante a cantautor folk" finalizó el año pasado, cuando le entró el gusanillo por recuperar "ciertos aspectos de mi vieja vida en el rock que echaba de menos".

Ni se refiere a los mánagers, ni a las discográficas ni a los autobuses de las giras. Cole, que ahora reconoce que "nunca quise hacer discos en solitario", evoca en su reflexión "a la interacción con los músicos, la camaradería y la alegría de escuchar la música de uno realzada y elevada a la estética de otros". Y a ello se puso porque había escrito un repertorio de canciones que "estaban pidiendo un beat, un ritmo mayor". Además, estaba disfrutando con su nuevo trío acústico, The Small Ensemble. "¿Por qué no hacer de nuevo un disco de rock, o cualquier cosa que salga cuando un hombre de 49 años trata de hacerlo?", se preguntó.

El resultado es Broken record, un disco fruto de "un trabajo frenético de escritura" debido a que las sesiones tenían una fecha límite y había poco dinero. Y un trabajo consecuencia de la amistad que Cole ha forjado con un elenco de músicos ilustres a lo largo de casi tres décadas. "Mandé correos electrónicos a mi banda ideal, estaba haciendo un disco en el estudio, a la vieja usanza. No había mucho dinero, y no era negociable", recuerda con gracia el escocés. ¿El resultado? Todos se apuntaron. Del batería Fred Maher al bajista Riny Orteca, pasando por el guitarrista Mark Schwaber, el teclista Blair Cowan...

El fruto resulta glorioso. Suena maduro, en el sentido más elogiable del término. El de sabio, experimentado. Pop con canas, sí, pero sereno y emocionante. Un pop repleto de armonías y estribillos bellísimos y disfrutables, con algo de rock, especialmente en cortes como That´s alright, alguna concesión al folk british, en el caso de Man overboad, y, sobre todo, baladas y medios tiempos de esos cuya emoción traspasa el corazón, como la melancólicamente hermosa The flipside, Why in the world o esa caricia que responde al nombre de If I were a song y que concluye remitiendo a un vals cantado por Leonard Cohen.

Pop y rock, sí, pero con un evidente poso country en varios temas con una utilización medida pero excelsa de mandolinas, banjos y pedal steel guitars. ¡Y cómo canta Cole! Con una dulzura y una elegancia que enamora. "Cantando con una banda de rock & roll en el estudio, me sentí exactamente como en 1987, o en 1995, y entonces miraba mi reflejo y me preguntaba quién era ese viejo tipo... Estoy feliz de tener terminadas estas canciones porque no estoy seguro de volver a hacer otro disco así de nuevo", concluye Cole. Solo o con grupo, volverá a apasionarnos, seguro. De momento, firma uno de los discos del año."


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1 comentario:

Imanol Landa dijo...

"Alkate jauna, arren:
Dizudan estimua onda ez dadin, saia zaitez hizkuntzari zor zaion zuzentasun akademikoarekin idazten. Letra larriz adierazi ditut zure testu laburrari falta zaion azentu grafiko andana."

Hauxe da,irakurle lagun ezezagun batek bidalitako mezua, bertan post honetako testua zuzenduta bidaltzen didalarik.

Nire erantzuna:

Eskertzen dizut benetan zure mezua. Arrazoi guztia duzu. Presaka ibiltzearen ondorioak dira. Zuzendu dut testua eta noski nota hartu dut. Ahaleginduko naiz nire idazkera zaintzen.