2010-12-30

Es la realidad plural de nuestro país la que exige la oficialidad de nuestra selección



Más pronto o más tarde, pero en todo caso finalmente veremos a nuestra selección compitiendo de forma oficial y a nivel internacional. Esta es la sensación con la que me vine del partido jugado contra Venezuela. Y es que el emotivo ambiente que se vivió en un San Mames, que gritaba como una sola voz su reivindicación a favor de la selección, me recordó al vivido en citas reinvindicativas ya emblemáticas y legendarias de nuestra historia reciente como el Bai Euskarari de hace unas décadas celebrado en el mismo escenario.
Soy de los que creo que, si la sociedad vasca asume e interioriza un objetivo, no hay quien la frene y esa noche, en San Mames se vió y se sintió que detrás de este partido había algo más, más bien mucho más, que la celebración de un "bolo futbolistico", como fue desafortunadamente calificado por algún alto cargo del gobierno del PSE.
Se equivocan por tanto quienes pretenden devaluar iniciativas como la reseñada. Es más, estoy convencido que, con el tiempo veremos como, una vez conseguido el objetivo, aquellos/as que ahora niegan esta realidad, se incorporaran a la voluntad mayoritaria de esta sociedad y finalmente la harán suya.
Así nos lo ha demostrado la historia reciente de nuestro país, en la que objetivos y anhelos más difíciles y complicados han sido conseguidos y finalmente asumidos por todos/as, eso sí, no sin esfuerzo y no sin el desarrollo de estrategias inteligentes, pacientes y sobre todo aglutinadoras de voluntades, requisitos estos imprescindibles en este camino que, sin embargo y según parece no son compartidos por la práctica de quienes apuestan por la estrategia del órdago permanente tan conocido por estos lares.
Y es que resulta realmente difícil justificar la negación sistemática del anhelo de una sociedad como la vasca que, mayoritariamente, desea verse representada, también en la competición deportiva oficial e internacional, por sus propios deportistas y por sus propios equipos.
Cierto es que también en la sociedad vasca existen sectores importantes que no comparten este anhelo y que se sienten plenamente satisfechos y representados por las selecciones deportivas españolas o francesas en su caso, lo cual resulta plenamente respetable como no podía ser de otra forma, pero ello no debe en ningún caso resultar impedimento para que aquellos/as que legítimamente no nos sintamos representados/as por ellas, podamos también vernos reflejados con nuestras selecciones vascas en la competición internacional, sino todo lo contrario.
Y es que es precisamente la realidad identitaria plural y diversa de nuestro país, la que exige que, también en el ámbito deportivo, se refleje la misma. De lo contrario, nos encontraríamos, como nos encontramos, ante la paradoja de que, es el sector social más amplio de nuestra sociedad el que padece la mutilación de sus deseos y anhelos en un ámbito tan simbólico y emocional como es el de la representación deportiva oficial.
Es más, resulta realmente denunciable comprobar como esta reivindicación es sistemáticamente negada y rechazada precisamente por aquellos que, paradójicamente, apelan de forma permanente y constante a la pluralidad de nuestra sociedad, llevada incluso a posiciones extremas (según el Lehendakari López, existen tantas identidades como personas en este país) para defender sus postulados y posiciones en otros ámbitos de actuación.
Nos encontramos por tanto ante una demanda social que, en buena lógica, debiera ser asumida como tal por todas aquellas fuerzas políticas que, de verdad, asuman e interioricen la realidad plural de nuestra sociedad y por tanto defendida y reinvindicada hasta su consecución por todas ellas en los foros oficiales correspondientes.
Sabemos que los obstáculos jurídicos son siempre superables si existe voluntad política real para ello. Se trata por tanto de una cuestión que se reduce a la mera voluntad política de quien tiene en sus manos habilitar las fórmulas adecuadas que permitan que este anhelo se haga realidad. La cuestión que de inmediato se plantea es por tanto sencilla; ¿Tendremos que esperar, también en esto, a otro nuevo Presidente de Gobierno español políticamente agonizante para lograrlo, como ha sucedido con las transferencias estatutarias?

PD: Fotografía de Deia


Compartir

2 comentarios:

Txarlie dijo...

Por el bien de la pluralidad de esta nuestra sociedad, propongo crear la Selección Oficial de Euskadi, la Selección Oficial de Euzkadi y la Selección Oficial de Euskal Herria; todas a la vez.

Anónimo dijo...

y quien jugará en la selección oficial de EUSKADI???...Llorente que es riojano???...igual mejor crear la seleccion oficial de Euskadiyalrededores...para que pueda jugar alguien conocido.